El Atlético de Madrid se adjudicó este sábado un duelo vibrante ante la Real Sociedad (3-2), en un choque que trascendía los tres puntos ligueros para convertirse en el termómetro ideal de la próxima final de la Copa del Rey.
En un Metropolitano eléctrico, los de Simeone demostraron mayor pegada en un intercambio de golpes que no dio tregua.
El guion no perdió tiempo en los prolegómenos. Alexander Sørloth solamente necesitó cinco minutos para batir a Remiro, abriendo una lata que la Real no tardó en soldar.
La reacción donostiarra fue inmediata y contundente con un testarazo de Carlos Soler que devolvía las tablas al marcador.
Tras el descanso, el “Cholo” decidió agitar el tablero. La entrada de Julián Álvarez, Griezmann y Nico González cambió la cara al ataque colchonero.
De la chistera del francés salió el 2-1, un taconazo de pura clase que aprovechó Nico González.
Sin embargo, la Real Sociedad no es equipo que se rinda por decreto. Oyarzabal, recién salido del banquillo, mandó un misil a la portería de Oblak para restablecer la igualada y llevar el partido a un desenlace de infarto.
Cuando el reparto de puntos parecía lo más lógico, emergió la figura de Nico González. El joven atacante cabeceó ajustado al poste, cerrando una victoria estratégica que refuerza la moral del Atlético de cara a la final de la Copa del Rey del próximo 18 de abril.
La Real Sociedad se va con las manos vacías de Madrid, pero con la certeza de que en Sevilla la historia será una batalla de igual a igual.

