CICLISMO | Claude Criquielion, Maurizio Fondriest y Steve Bauer se van a jugar en la recta de meta el Campeonato del Mundo de 1988. Bauer, que ha atrapado tanto al belga como al italiano a 700 metros de la llegada, acelera a 225 metros. Se ha equivocado. Criquielion le toma la rueda perfectamente y se dispone a adelantarlo por el lado de las vallas; sin embargo, el canadiense le cierra el paso y provoca su caída. Fondriest aprovecha para ganar, mientras Bauer entra segundo y es posteriormente descalificado. La imagen de Criquielion caminando con la bicicleta unos metros antes de la conclusión de la carrera dará la vuelta al mundo.
Doscientos setenta y cuatro kilómetros y todo se decidió en los últimos metros. Es una de las máximas del ciclismo: saber esperar el momento oportuno. Criquielion mereció ser el vencedor. Estuvo a punto de adelantar a Bauer, pero no pudo ser. El belga se quedaba sin repetir en Ronse la victoria que en 1984 consiguió en el Campeonato del Mundo de Barcelona.
La prensa italiana celebró con euforia la victoria del nuevo portador del arcoíris con titulares destacados como los de La Gazzetta dello Sport («El Mundo es Fondriest») e Il Messaggero («Ha nacido una estrella: Fondriest, campeón del mundo de ciclismo»).
El podio se completó con el francés Martial Gayant (a 27 segundos) y el español Juan Fernández (a 41 segundos). Criquielion, que había cruzado la línea de meta a pie y con la bicicleta en la mano en una imagen que jamás se olvidará, concluyó en undécima posición, a un minuto del vencedor.

