‘Aberria bizi’, lema elegido por EAJ-PNV para celebrar el Aberri Eguna

'Aberria bizi', lema elegido por EAJ-PNV para celebrar el Aberri Eguna

POLÍTICA. ‘Aberria bizi’ es el lema escogido por EAJ-PNV para celebrar la 94ª edición del Aberri Eguna, toda vez que el primer Día de la Patria vasca se celebró en 1932 por iniciativa de la formación jeltzale. El burukide responsable del Área de Ordenación del Territorio del EBB, Javi Ollo, y Maider Irujo, responsable de Euskara y Cultura del Consejo Nacional de Euzko Gaztedi, han presentado este jueves en Bilbao el acto con el que EAJ-PNV celebrará este próximo domingo, 5 de abril, en la Plaza Nueva de Bilbao, el Aberri Eguna de 2026. La cita será a las 11:30 horas.

Sobre el escenario de la Plaza Nueva de Bilbao que se espera abarrotada, Ollo ha destacado que el Aberri Eguna “es un día para recordar, celebrar y reivindicar lo que somos: es un día marcado en rojo en el calendario y es un día para vivirlo”. Además, ha afirmado que “Euskadi es más que un territorio o más que un nombre. Es una Euskadi que late dentro de cada persona que la habita y que la siente, esté donde esté”, y ha invitado “a todas y a todos a que este domingo vivan el Aberri Eguna y que lo hagan con ilusión”.

En referencia al lema escogido para este año, Maider Irujo, quien participará junto al presidente jeltzale Aitor Esteban y al Lehendakari Imanol Pradales en el acto político que celebrará EAJ-PNV, ha explicado que “apela a la forma en la que, como Pueblo, hemos sentido los acontecimientos a lo largo de la Historia. E interpela también al futuro que tenemos por delante. Porque una Patria viva es la que tiene futuro”. Asimismo, Irujo ha reivindicado que “somos un País vivo con una vieja lengua que perdura. Un Pueblo que, en un contexto de incertidumbre, sabe marcar el rumbo, guiar a su ciudadanía y seguir siendo un entorno confiable. Y que quiere ser más Euskadi, más Pueblo y más Nación. Eso es lo que reivindicaremos este próximo domingo, que somos una Patria viva y que se vive cada día”.

Este es el manifiesto que el Euzkadi Buru Batzar ha redactado con motivo del Aberri Eguna de 2026:

Todo cambia y todo evoluciona. En ocasiones, los cambios suceden de forma lenta, paulatina, silenciosa; pero otras lo hacen de forma brusca o vertiginosa. No hay más que mirar el mundo que nos rodea. Y, como señala la teoría del caos, cualquier movimiento, por pequeño que sea, en un extremo del mundo, nos termina por afectar a la comunidad humana del más recóndito territorio. Pero hay algo que marca la diferencia: no todos los pueblos sienten esos cambios de la misma manera. Hay pueblos que los padecen. Y hay pueblos que los viven. Y hay pueblos, como el nuestro, que, incluso en medio de la incertidumbre, se levantan y afrontan su propio destino con conciencia, con memoria y con voluntad política.

Nuestro carácter e identidad se ven afectados por las distintas olas de cambio social que sacuden el mundo. Hemos absorbido tendencias, culturas, ideas, comportamientos, pero mantenemos lo esencial: nuestras raíces, nuestro idioma propio, nuestro acervo cultural y la identidad política que nos caracteriza como nación. Porque no somos un Pueblo que simplemente ha estado. Somos un Pueblo que ha vivido y sigue vivo. Y ahí reside la clave: la Patria se vive. Aberria Bizi. Se vive desde el orgullo de pertenencia colectiva y se defiende desde el compromiso compartido en el camino a la libertad nacional.

La supervivencia de nuestro Pueblo se debe en gran medida al carácter de los vascos y vascas. A la firme convicción de lo que somos, de lo que es nuestra identidad y de lo que es nuestro País. Y tomando el relevo, generación tras generación, de quienes han defendido y construido este proyecto político: Euskadi como única patria de las vascas y los vascos y para los vascos y vascas. Un proyecto que no se ha sostenido solo en conceptos y palabras, sino sobre una forma de hacer, de actuar y de vivir colectivamente lo que somos. Un proyecto forjado en la adversidad y sostenido por generaciones que nunca han renunciado a ser lo que somos. Un proyecto político que ha sabido resistir incluso en los momentos más oscuros de nuestra historia y que se adapta continuamente a los cambios sociales, cuidando siempre de las personas.

Este año se cumple el 150 aniversario de la Abolición Foral vasca. Al fuerismo que surgió como reacción le faltaba la levadura nacional que Sabino Arana sí otorgó a la causa vasca. La existencia de los fueros constituye, junto a la voluntad libre y democráticamente expresada, la base legitimadora histórica para la consecución de un nuevo Estatus Político de relación con el Estado porque compartimos el análisis que hacía José Antonio Aguirre: “La esencia del Fuero no está en la historia de su existencia sino en que implica libertad, autodeterminación en todo tiempo porque foral no es una determinada ley, sino todas aquellas que el pueblo vote con sujeción a su modalidad democrática.»

Hace 94 años, en 1932, el nacionalismo vasco se echaba a las calles de Bilbao el domingo de Pascua. Fue una manifestación pacífica y multitudinaria en reivindicación de la Patria Vasca. Ese fue el primer Aberri Eguna. Apenas un año más tarde, la segunda edición del Día de la Patria Vasca se celebró bajo el lema “Euzkadi-Europa” invocando para el País Vasco el ejercicio del derecho a la autodeterminación. Aquellas personas no solo defendían una idea. La sentían. Vivían la Patria Vasca en la calle, en comunidad, en compromiso. No pedían permiso para existir: afirmaban su condición de pueblo en igualdad de derechos con el resto de los pueblos de Europa.

Cuatro años después, hace 90, se produjo el alzamiento franquista y la constitución del primer Gobierno Vasco en plena guerra. En aquel tiempo oscuro, cuando todo parecía desmoronarse, el Pueblo Vasco decidió resistir. Los gudaris daban su nombre en los batzokis con la serenidad de quien sabe que defiende algo más grande que su propia vida, y sostenían la ikurriña frente al fascismo. Luchaban por la libertad, por la dignidad y por el futuro de todo un pueblo. Y ese legado, hoy, nos obliga.

Hoy, como ayer, seguimos teniendo una tarea ineludible: combatir el totalitarismo en todas sus formas. Sin ambigüedades, sin equidistancias. Lo hacemos desde la memoria y desde el compromiso democrático con las generaciones futuras. Como lo hizo Aguirre, defendiendo la democracia frente a la imposición, la libertad frente al autoritarismo y la dignidad frente a quienes pretenden negarnos.

Cuando se cumplen 66 años del fallecimiento del Lehendakari José Antonio Aguirre, es una buena ocasión para recordar y reivindicar la Doctrina Aguirre, que enarbolaba una Euskadi libre en una Europa unida y federal integrada por naciones, de manera que esa organización supraestatal europea ofreciese una solución a la reivindicación nacional vasca. No una Europa de muros y equilibrios de poder, sino una comunidad política construida sobre sus pueblos. Una visión adelantada a su tiempo, profundamente enraizada en una idea: que Euskadi no debía limitarse a existir, sino a tener voz, presencia y vida propia en el mundo. Y aquel impulso, recogido en nuestra reciente ponencia, sigue siendo hoy muestra guía: “Establecer procedimientos para el reconocimiento y pleno ejercicio de la soberanía en virtud de los derechos históricos que corresponden al pueblo vasco en el marco de la integración europea”.

El planeta tierra sigue avanzando a toda velocidad y los Estados que conforman la Unión Europea parecen no enterarse del nuevo cambio que se nos viene encima. Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2017, el escenario global ha entrado en una etapa de mayor fricción, incertidumbre y competencia entre potencias. No todo empezó con él, pero sí se han acelerado varias tendencias, todas muy peligrosas. El orden mundial como lo conocíamos ha saltado por los aires. Se ha erosionado la confianza en el liderazgo occidental coordinado, lo que ha abierto espacio para que otras potencias amplíen su influencia. Todo esto ha provocado una incertidumbre estratégica. Cuando la mayor potencia mundial cambia bruscamente de dirección, el sistema internacional se vuelve volátil. En un mundo que pierde certezas, solo los pueblos con pulso son capaces de sostener su rumbo, de guiar a su ciudadanía y de convertirse en un entorno confiable.

Es por ello que hoy cobra mayor sentido la importancia de ser más Euskadi. Más Pueblo y más Nación. Tener una mayor conciencia política de la comunidad a la que pertenecemos. Una Euskadi que se ha construido con valores como la libertad, la democracia, la justicia social, la paz y la igualdad. Una Euskadi que mira a Europa, porque sabe que su futuro está en una Europa reforzada, con una voz propia, con fuerza y capacidad para intermediar entre potencias siendo un agente más en la paz y la prosperidad mundial. Una Euskadi que no se limita a ser, sino que actúa, decide y se proyecta en una Europa que no se debe limitar a ser un club de Estados, sino una gran comunidad política construida desde sus pueblos y naciones, respetando el derecho que les corresponde a decidir su futuro político en un plano de libertad e igualdad.

Una Euskadi con pulso. Una Euskadi confiable. Que no espera el futuro: lo construye.

Y esa Euskadi es más que un territorio o más que un nombre. Es una Euskadi que está viva. Que late dentro de cada persona que la habita y que la siente, esté donde esté. Un País vivo con una vieja lengua que perdura. Un Pueblo que se autogobierna a través de cauces democráticos con instituciones propias para generar bienestar, y que reivindica más autogobierno para continuar mejorando las condiciones de su ciudadanía. Una Patria viva y que se vive cada día. Aberria Bizi.

Y es una Patria que sigue dando pasos en la consecución de los derechos que le corresponden y que persigue un proyecto de estabilidad unificado para los siete territorios que componen Euskadi. Aspiramos, por tanto, a alcanzar lo que siempre hemos defendido: el reconocimiento nacional de este Pueblo y su integración en un marco común internacional de colaboración y respeto frente a los enormes desafíos que se avecinan. Porque el futuro no se proclama; se vive. Y solo un pueblo que vive su identidad es capaz de construir su lugar en el mundo.

Nuestra voluntad y empeño es preservar y mantener viva la identidad vasca. Mantener los rasgos básicos que han sustentado en el pasado y sustentan en el presente: nuestra identidad de Nación diferenciada.

Porque vivimos Euskadi, Euskadi vive.

Y porque Euskadi vive, tiene futuro.

Aberria Bizi! Gora Euskadi askatuta!